El relleno sanitario El Gavilán de Puerto Vallarta vuelve a estar en el centro de la polémica. La clausura parcial impuesta en junio de 2026 por la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente (Proepa) es apenas la más reciente de una larga historia de sanciones ambientales.
En los últimos 20 años, los basureros del municipio han enfrentado al menos cuatro procesos de clausura o suspensión temporal, según registros periodísticos y datos de autoridades ambientales. Todas estas medidas han estado relacionadas con irregularidades en el manejo de residuos y el incumplimiento de normas ambientales.
El antecedente más grave se remonta a 2008, cuando se colocaron sellos por acumulación de ocho clausuras —entre parciales y totales— impuestas a la empresa Envir Eau de México, que operaba el sitio en ese entonces. Las sanciones provenían tanto de la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades) como de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
En marzo de 2015, la Proepa ordenó una nueva clausura al detectar deficiencias en el manejo de residuos sólidos. Un año antes, el municipio ya había recibido una sanción económica por problemas similares.
La tercera clausura llegó en julio de 2017. En esa ocasión, las autoridades estatales detectaron que los lixiviados —líquidos tóxicos que generan los residuos— se estaban arrastrando hacia un canal pluvial. También se documentó falta de compactación adecuada de la basura.
Ahora, en junio de 2026, los sellos de clausura volvieron a colocarse en El Gavilán. La medida se dio después del incendio registrado a finales de mayo en la zona de neumáticos y en una de las celdas del relleno sanitario.
La titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), Paula Bauchet Petersen, reveló que el sitio opera sin autorización vigente desde diciembre de 2025. Esta declaración aumentó la presión sobre las autoridades municipales.
Aunque la clausura actual es parcial, el relleno continúa recibiendo la basura de Puerto Vallarta. Sin embargo, el caso ha puesto nuevamente sobre la mesa los problemas crónicos que enfrenta el municipio en la gestión de residuos.
El incendio de mayo mantuvo movilizados durante varios días a cuerpos de emergencia municipales y estatales. Incluso se declaró alerta atmosférica por la contaminación generada.
Este patrón de clausuras repetidas a lo largo de siete administraciones municipales refleja la falta de soluciones de fondo en el manejo de residuos sólidos, uno de los grandes pendientes ambientales de Puerto Vallarta.